MONJES BRASILEROS

Monjes brasileros

Uno de mis mejores amigos, me mandó el link de los monjes brasileros. Yo le había escuchado hablar a Salfate de ellos en mi época del Así Somos. Se decía que a la distancia tenían el poder de sanarte de cualquier enfermedad. Así que sin pensarlo dos veces, me metí al link y seguí las instrucciones. Fue lo primero “alternativo” que hice.
Le dije a mi papá que me llevara al correo que está en los Cobres de Vitacura. Ahí mismo pedí una hoja y escribí a mano mi nombre, edad, diagnóstico, domicilio y mini resumen de mi situación –poniéndole énfasis a mis 7 semanas de embarazo, para asegurarme que no hubiese alguna contraindicación. Luego, metí la carta en un sobre grande junto a un sobre más pequeño con la dirección donde quieres que te llegue la respuesta y dos estampillas llamadas “cupones de responso” que venden ahí mismo. El sobre grande debe ir dirigido a:

Centro Espirita Tupyara
Rua Luiz Bezerra, 116 – Eng. Novo – Lins de Vasconcelos
Rio de Janeiro – Brasil – CEP:20710-160

http://www.temploespiritatupyara.org.br/operacoes.html

http://lamiradadesanhernan.bligoo.cl/monjes-brasilenos-sanan-a-distancia#.WJS_bVXhDIU

Después sólo queda esperar entre uno a dos meses para que te respondan. Envié la carta el 19 de mayo y la respuesta llegó a mi casa el 14 de julio. En el mismo sobre que había enviado tiempo atrás, venían las indicaciones de cómo sería el procedimiento. La cirugía se realizaría el lunes 18 de julio a las 23:00 horas.

Seguí las instrucciones al pie de la letra. Y luego de haber rezado y tomar el agua del vaso, a las 23:00 horas figuraba acostada sobre mi cama tapada con una sábana blanca. La verdad es que no sentí nada e incluso me quedé dormida durante la media hora que esperé, hasta que mi marido me despertó a las 23:30. Lo curioso es lo que soñé esa noche. En el baño público, yo misma me hacía una especie de incisión cuadrada sobre el estómago y me sacaba la piel de encima para cambiarla por otra. No me dolía, sólo me asustaba la idea de estar yo misma operándome sin ninguna precaución ni cuidado. Recuerdo que pensaba en mi marido y que si me veía haciendo esto sola en un baño público probablemente se enojaría, ya que él es médico. Aunque de todas formas seguí con la especie de cirugía.
Era todo bien simbólico, teniendo en cuenta que mi cáncer es a la piel, así que la mañana siguiente desperté bien esperanzada. Podía ser que después de todo, la cirugía la habíamos hecho en conjunto con los monjes. Luego vinieron los días de curación, que eran los 3 lunes siguientes a las 22:30. Era el mismo procedimiento y tampoco sentí nada. Salvo el último día, que me sentí pésimo, ya que tenía mucha fiebre. Dos días después me diagnosticaron Hepatitis colestácica y tuve que internarme en la clínica.
Existe un 14 por ciento de los pacientes tratados con Inmunoterapia, a los que el tratamiento les ataca el hígado. Teniendo en cuenta que además yo tenía un melanoma en este órgano, se produjo la inflamación. Digo “tenía”, porque en septiembre me hicieron una resonancia y resultó que ¡¡el melanoma había desaparecido del hígado!! Nunca sabré si fue por los monjes o las cientos de cosas que hice entre medio, pero lo importante es que ya no estaba. Así que si alguno de ustedes se anima, me cuenta cómo le va!

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