FACTORES PROTECTORES E INSTALACIÓN DE ANCLAS DE PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA

Muchas veces nos preguntamos por qué vivimos en permanente estrés, esa permanente búsqueda de algo que no sabemos qué es, pero que lo sentimos como escasez y vacío. Este vacío o falta de sentido nos afecta mucho más de lo que creemos, afecta nuestro equilibrio biopsicosocial, que es nuestro cuerpo (bio.) expresándose en ansiedad, depresión, insomnio, alergias o dolores, falta de concentración y muchas veces en crisis de pánico.

Lo Psico, nos afecta la mente, el pensamiento, encadenándonos a pensamientos negativos que se encuadran en diálogos internos destructivos y pensamientos orientados al fracaso, buscamos en una validación que otros nos encuentren la razón y así caemos en un círculo poco virtuoso de autodestrucción, afectando las relaciones sociales de nuestro entorno. Son estos tres factores indicadores de alerta que debemos estar atentos en periodos de pandemia, donde nuestro entorno se ve reducido, el futuro es incierto y nuestros recursos habituales muchas veces se ven mermados o simplemente destruidos. Estos síntomas están asociados a factores de riesgo que pueden incrementar los niveles de estrés y hundirnos en la desesperación. La pérdida de consciencia de estos factores puede hacer profundizar nuestro estado de no recursos. Es importante visualizar para ello los factores protectores, que son aquellos elementos de nuestra vida que nos conectan con emociones positivas, como es el gozo, el amor, la compasión, la alegría.

Existen tres dimensiones de la vida que deben estar en equilibrio para lograr factores protectores, para ello te pediré que imagines un trébol, donde la hoja de la izquierda es tu vida personal; la que contiene tus hobbies, actividades tan propias de tu ser, como puede ser leer un libro, ver una película, cocinar, disfrutar de una buena conversa o una copa de vino. Ahora la pregunta que nos debemos hacer ¿Cuánto dedicamos a esto en tu vida? La segunda hoja del trébol es nuestra vida familiar, ese vínculo con nuestros seres queridos que no necesariamente son parientes, pueden ser amigos o gente a la que visito, en donde se establece un vínculo afectivo positivo, generador de buenas emociones. ¿Cuánto dedicamos a nuestros seres queridos de manera afable? El tercer trébol es nuestra actividad profesional o laboral, en donde nos conectamos con la fuente de hacer cosas y que nos alimenta la autoestima, nos da sentido de pertenencia con el entorno, la pregunta en esta hoja es ¿Cuánto dedicamos a eso? Cuan sumergidos estamos en ese ámbito, ya sea pensando en no perder el trabajo, encontrar uno o simplemente aferrados a una emoción de control excesivo imposible de manejar.

Vicente Pérez, Hipnoterapeuta clínico, máster en PNL, mentor profesional, diplomado en psicodrama arquetipal y psicología neurolingüística.

Estas preguntas nos permiten realizar un autodiagnóstico rápido y tomar conciencia de los efectos que estos factores de riesgo están influyendo en nuestras vidas y en la de otros. Recordemos que cuando nos afectamos emocionalmente contagiamos a otros, como parejas, hermanos, padres, hijos y amigos. Todo desequilibrio nos lleva a perder el silencio de mi interior, perder paz y armonía. Ahora, es importante mantener los equilibrios y tomar consciencia del tiempo que dedico a mantener el equilibrio de estos tres factores (trébol).

Un factor protector es poder establecer rutinas diarias para mantener los equilibrios. Recordemos que hemos tenido que aprender rutinas nuevas. Debemos establecer actividades en el día que nos permitan volver sentirnos plenos. Trabajar o buscar trabajo dentro de un horario, realizar actividades personales respetando los espacios personales del resto, sobre todo cuando se está en espacios reducidos y elegir tomar contacto con personas que sean positivas, que se orienten a pensamientos de esperanza, entusiasmo y optimismo. Con esto estaremos logrando avances importantes en materia de equilibrio Biopsicosocial.

Además de estos factores a mantener en equilibrio, le dejaré un ejercicio de visualización de recursos que potencia el desarrollo de emociones positivas que podremos ocupar para activar estados emocionales positivos y placenteros.

Siéntate cómodamente, cierra tus ojos y visualiza una experiencia que te haya dado mucha paz y tranquilidad. Una vez que tengas esa imagen o imágenes, elige una y obsérvala en detalle, puedes ponerla dentro de un cuadro o simplemente visualizarla como está. Revive esa experiencia como si estuvieras ahí, siente el sonido de esa experiencia, vive los colores, siente la temperatura de ese momento, escucha los diálogos si los hay, si hay sabores disfrútalos y siente en tu cuerpo donde se manifiesta esa experiencia. Una vez detectada la zona donde se vive, aumenta esa sensación por 1, luego por 2 y luego por 3; y luego disfruta de ese momento que estas reviviendo. Conéctate con esa emoción que estás viviendo y toma consciencia de como tu estado biopsicosocial mejora. Este ejercicio puedes repetirlo cuantas veces necesites durante el día y en la medida que más lo practiques más rápido será el acceso al recuerdo y sobre todo de esa emoción tan llena de gozo que alimenta el silencio de mi alma. Esta técnica es conocida en Programación neurolingüística como ancla.

Puedes practicar anclar muchas experiencias positivas en donde te hayas sentido igual y que deseas que esta se vuelva a manifestar. Este fenómeno es natural en el ser humano, cuantas veces escuchamos una canción (auditiva) y nos dispara un recuerdo con una emoción, cuantas veces olemos algo (olfativa) y ocurre lo mismo. Este ejercicio de anclaje nos permite conectarnos con nuestra fuente de recuerdos positivos y que se transforman en recursos y factores protectores. Hay una presuposición aceptada como correcta en la programación neurolingüística (PNL) que dice: “si Ud. quiere aprender? ¡Practique!” Pues entonces manos a la obra.

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Camila A.
Camila A.
17 days ago

Muchas gracias por la información!! Me quedó demasiado grabado el trébol. Comenzaré a practicas estas técnicas! Un abrazo.