OPTIMIZA TU SISTEMA INMUNE Y SANA DE RAÍZ

Tu cuerpo es una máquina perfecta, tiene la capacidad de regenerarse, desinflamarse, desintoxicarse, repararse: Sanar.

El punto es que: El consumo masivo de alimentos procesados, el bajo consumo de alimentos limpios, especialmente del reino vegetal, el poco descanso, no darte espacios de ocio, vivir bajo un estado de urgencia permanente, traumas de infancia o eventos emocionalmente intensos que te resistes a sentir por lo dolorosos que podrían ser, relaciones poco nutritivas, ese trabajo que no te agrada, el uso indiscriminado de antibióticos, etcétera; afectan tu microbiota, se afecta la salud de tu intestino haciéndolo permeable, lo que deriva en que tu sistema inmune se ponga a la defensiva, reaccionando más de lo ideal y que te inflames.

Cuando hablamos de enfermedad, de no salud, debemos hablar de inflamación, de sistema inmune, de salud intestinal y microbiota.

En resumen y en palabras simples:

La microbiota intestinal, son estos microorganismos que viven, se reproducen en tu cuerpo (nos enfocaremos en los del intestino), y que tienen una variedad enorme de funciones independientes y en conjunto y sinergia con tus células. Si te sentiste identificada con algo de todo que te mencioné en el primer párrafo, eso está afectando tu microbiota y por ende tu salud.

El intestino se inflama, esto hace que no digiera ni absorba de forma adecuada los alimentos y además se hace permeable, es decir, deja pasar a la sangre alimentos mal digeridos y toxinas, que en salud no dejaría pasar y eliminaría con las deposiciones.

El exponerte a estos alimentos mal digeridos y toxinas hará que tu sistema inmunológico reaccione generando anticuerpos contra ellos, generando inflamación de forma crónica, silente y generalizada. Si bien la inflamación es un mecanismo necesario, cuando es de forma generalizada y crónica, es cuando deriva finalmente en enfermedades crónicas: Enfermedades infecciosas recurrentes, alergias, enfermedades autoinmunes, hipertensión arterial, diabetes, cáncer, etcétera.

Por eso es importante que pongas foco en eliminar todo lo que no te nutre en todo sentido (alimentación, emociones, relaciones, experiencias, otros). Y aquí te dejo algunas recomendaciones:

  1. Elimina todo lo proinflamatorio:

Tu intestino permeable los absorbe, y si bien deberíamos ser capaces de desintoxicarnos y eliminarlos, la cantidad que consumimos (sumado a lo que absorbemos por la piel) congestiona tu hígado y acumulas las toxinas, respondes a ellas y te inflamas.

a. Productos procesados o envasados que nos venden como alimento: Llenos de químicos que sobreexigen tu sistema inmune: Preservantes, colorantes, saborizantes, espesantes, endulzantes artificiales, otros. Ejemplos: Pan de molde, yogurt, salsas, aderezos, snacks, helados, sucralosa, tagatosa, otros.

b. Lácteos

c. Proteína animal

2. Aumenta el consumo de alimentos del reino vegetal: Frutas y verduras en todas sus variedades y colores, granos enteros, legumbres, semillas, frutos secos, hongos y algas; así asegurarás un adecuado consumo de vitaminas, minerales, fitoquímicos y fibra. Los beneficios de los más desconocidos:

a. Los fitoquímicos son adaptógenos que colaboran en los procesos de adaptación del cuerpo a la adversidad. Además, son antiinflamatorios, entre otras funciones más, que quizás has oído nombrar: Polifenoles, flavonoides, etcétera.

b. La fibra es el alimento para nuestra microbiota intestinal, va a fermentar y ayudará a mejorar tu salud intestinal.

3. Aumentar alimentos antiinflamatorios: Toda la variedad de berries, cacao puro, té verde, té blanco, té oolong, cúrcuma, jengibre, todas las hojas verdes, especialmente las más amargas (rúcula, kale, hojas de mostaza, otros), aceitunas y aceite de oliva.

4. Aumenta el consumo de alimentos fermentados o probióticos, ayudarás a restaurar tu microbiota dañada y desequilibrada.

En concreto, sugerencias:

  • Parte el día con un agua tibia, al menos 200 ml, con limón o vinagre de manzana.
  • Incluye en el desayuno: 1 fruta y verduras, hojas verdes como prioridad, en forma de batidos o jugos verdes.

Parte las comidas con un plato de ensaladas, al menos 3 verduras y de 2 colores, mientras más variedad de verduras y colores mejor. Y luego pasa al plato principal. Al consumirlas con el plato principal o después, no se digieren ni absorben de forma óptima sus nutrientes y va a fermentar generando distensión.

5. Descansa lo suficiente: 6-8 horas diarias. Algo básico, pero no le tomamos el peso.

6. Muévete: Haz lo que prefieras, lo que te guste hacer. Para la medicina tradicional china somos una expresión física de energía y todas las molestias físicas y emocionales derivan de un desequilibrio de energía, por lo que el moverte te ayudará a salir de ese estado de contracción que te enferma.

7. Respiración consciente: La respiración es la única forma que tenemos de decirle desde nuestro consciente al inconsciente, que todo está en calma, la respiración guía, el cuerpo la sigue. Hacer 20 respiraciones abdominales, profundas y conscientes, 2 veces al día, disminuirá la liberación de las hormonas del estrés y sacará a tu cuerpo del estado de amenaza en que lo mantenemos con el ritmo de vida actual. Dejarás de estar reactiva a las circunstancias y podrás gestar el cómo quieres sentirte en este momento, desde la observación y toma de decisión consciente.

8. Atención plena: dejar de responder reactivamente y estar presente en el aquí y en el ahora, te permitirá decidir en beneficio de cómo quieres sentirte: Cómo alimentarte, cuánto descansar, poner tu atención y energía en aquello que te nutre de verdad y desde ahí tomar las decisiones.

9. Evita distraerte y pon foco en la incomodidad, en las molestias que tu cuerpo manifiesta, en las sensaciones físicas y emocionales. Las emociones exigen ser sentidas, y no darle espacio al sentir con conductas que nos distraen y entretienen, te puede pasar la cuenta a largo plazo: Identifica a qué recurres cuando te sientes agobiada (comida, alcohol, drogas, compras, distracciones varias) y escribe, ¿qué emociones estoy resistiendo sentir?, ¿cómo me quiero sentir?, ¿qué hábitos contribuyen y me alejan del cómo me quiero sentir?

Empieza desde ya a aplicar estas recomendaciones y a hacer más consciente cuanto te nutres o cuanto enfermas desde tus decisiones cotidianas.

¡Un abrazo grande!

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caro
caro
1 month ago

Hola!!!! Súper interesante el artículo. Pero tengo un par de dudas; cuando se está pasando por un cancer, que pasa con las harinas blancas, se deben reemplazar por productos sin gluten????. Y cuáles son los sustitutos de la sucralosa???
Gracias!!!