HACER CUMBRE

Después de llevar más de un mes en el Everest y a pocos días del ataque de cumbre, supe que a la Javiera le habían diagnosticado cáncer. Andábamos con un teléfono satelital y en donde nos enviaban los reportes climáticos, claves para definir una buena estrategia de ascenso y en uno de esos mensajes me llegó a través de un amigo la triste noticia.

Los dioses no se equivocan y esa mañana los sherpas nos dicen que era el día de nuestra “Puja”, ceremonia que se realiza junto a un monje budista a los pies de la montaña, y en donde le pedimos a Chomolungma, diosa madre del universo, que nos proteja durante el ascenso. Es la misa de los sherpas y yo se la dedique a la Javiera.

Una de las cosas que más te sorprende de los Himalayas es la cultura sherpa. Los sherpas son personas que disfrutan el momento, el presente y el ahora. Tuvimos la suerte de compartir con ellos desde el inicio de la expedición y nos adentramos profundamente en su mundo. Están en un constante estado de iluminación elevándose por encima de lo material.

A medida que vamos subiendo, el significado de la muerte se hace cada vez más presente. Sobre los 8.000 metros de altitud se denomina la llamada zona de la muerte, en donde la vida humana ya no es factible, debido a la baja presión atmosférica que hace que el sistema respiratorio le cueste más respirar y capturar oxígeno. Como montañistas entendemos y aceptamos los peligros que una expedición como esta implica, lo relevante es ir definiendo estrategias que minimicen estos riesgos.

El día de cumbre es un día largo y extenuante, un ascenso de 10 horas el que empezamos de noche a temperaturas extremas y sintiendo la falta de oxígeno en cada paso. Seguimos la histórica ruta de George Mallory y los pioneros ingleses, la famosa arista norte del Everest, la que no había sido escalada con éxito por ningún chileno a la fecha.

A las 10:00 AM del lunes 23 de mayo logramos la cumbre. Todo pasa muy rápido. Una vez arriba se aprecia el gran cordón de los Himalayas en todo su esplendor, uno de los paisajes montañosos más espectaculares del planeta. El día estaba despejado, pero rápidamente empezamos a sentir frio. Llamamos al campo base por radio para decirles que iniciábamos el descenso. Después de la foto de rigor, logré sacarme la máscara de oxígeno para rezar un Padre Nuestro en nombre de la Javiera, Cristian y un Pedrito Milagros que todavía no había nacido. ¡Mira lo que tuve que hacer por ti!, le decía después a la Javiera y se moría de la risa…

Para cualquier proyecto de montaña existen los mismos desafíos: La altura, el frío, la exigencia física y la convivencia del grupo. Valores como la determinación, paciencia, trabajo en equipo y una sana ambición de querer alcanzar sueños, ayudan a sobrepasar los problemas y lograr los objetivos de cada expedición. Al igual que en la montaña, en la vida real “hacer cumbre” es, en definitiva, tratar de cultivar esos valores que nos permiten avanzar por la vida con la frente en alto y no desfallecer.

Javiera puede decir que conquistó la cumbre más alta del mundo. No una, sino varias veces.

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Marcela Ortiz
Marcela Ortiz
3 months ago

Me encantan las historias que publican,son muy humanas y de muchos sentimientos!!!!!

Loreto
Loreto
3 months ago

Que bonita historia….me impresiona la cantidad de personas a las que la luz de Javiera iluminó…

Marisa Zuñiga
Marisa Zuñiga
3 months ago

Linda historia,muy emotiva!!