MI JAVIERA

Cinco días antes de fallecer, la Javiera me mandó un WhatsApp, donde me decía lo siguiente: “En verdad, quiero morirme de vieja […]”.

“[Continúa] Pasar muchos años caminando, entreteniéndome, riéndome…

Estar contenta. Aprovechando a Cristián.

Pero, independiente a lo que yo quiero,

Dios es el que decide.

Si es que me llego a morir en muchos años más, la imagen (se refiere a una foto que iba junto al mensaje) es para el fin de esta etapa. Va a partir una nueva.

Y si me muero ahora, luego,

Ya saben que tienen que dejar escrito en alguna parte que quienes tengan a una mujer o un hombre a su lado, sepan cuidarlo;

Es muy importante en la vida.

Como para mi es Cristián y para él soy yo,

Lo más importante es dar amor”.

Pero, tal como tú, Javiera, aceptaste que no estaba en ti la decisión final respecto a tú vida. Sí estuvo en ti la fuerza de vivir largos tres años peleando a la enfermedad. Sí estuvo en ti optar por la vida, por un hijo.  Sí estuvo en ti hacerlo con dignidad, con amor, con optimismo y manteniendo tu humor y muchas risas, a pesar de todo. Sí estuvo en ti iluminar a un pedacito de este mundo y ayudar así a miles de personas.

A veces, como un relámpago, me llega de la nada, una imagen tuya, otras veces la busco a propósito en mis recuerdos. Otras veces veo tus fotos o voy a los mensajes de voz y escucho tu voz llamando a Pedrito.

Son estallidos de luz, veo tú sonrisa amplia, te veo hablándome y siempre mirándome a los ojos.

Recuerdo nuestros viajes a Lonquimay en carpa, así como al campo en Tierra del Fuego—nuestras cabalgatas junto a la Macarena. Recuerdo cuando tú caballo se echó al suelo, tendrías unos 7 años, y como ágilmente alcanzaste a saltar antes que te aplastara.

En otro momento, íbamos en auto por esos caminos de tierra llagando a Lonquimay y pinché un neumático. Lo cambié sin problema, pero aún teníamos una larga distancia que recorrer y sin repuesto, así que iba algo preocupado. De pronto, el sonido que temía: ¡PSSSSST! Diablos, ¡pinchamos! — exclamé. Y, al bajar del auto, miré a la Javiera que estaba muerta de la risa—y esa no fue la única broma que me hizo alguna vez. Esa chispa la acompañó siempre.

En otra oportunidad a orillas del lago General Carrera, nos invitaron a un asado. En un corral cercano había un corderito y la Javiera, de unos 6 años, se acercó a él y, sin que la viéramos, se puso a rezar a su lado pensando que tenía las horas contadas.  No lo supe en su momento, y pienso acerca de la pena que habrá tenido la Javiera durante ese asado, en que todos reíamos…. sin darnos cuenta…

Además de su fuerza interior, hubo tres elementos fundamentales que la apoyaron enormemente en su lucha. (1) Uno, el ser muy creyente. Yo, que no lo soy tanto, pude ver cómo sacaba fuerzas de su fe católica. (2) Otro el que tuviera dos seguros de salud muy buenos, uno de los cuales se agotó completamente. Es una horrible realidad que, sin esos seguros habríamos estado como la gran mayoría de compatriotas para quiénes, o es la ruina económica o es quedar prácticamente indefensos ante la enfermedad. Y pensar que alguien dijo años atrás que estábamos a punto de pasar a ser ¡un país desarrollado! (3) El otro elemento también muy importante fue la capacidad de los médicos y personal de salud que atendieron con gran cariño a la Javiera.

Durante estos últimos horribles meses que vivimos en todo el mundo, he podido apreciar aún más la tremenda mujer que es mi hija. Los temores que uno pueda tener durante esta larga cuarentena me parece que son nada respecto a los que debe haber sentido Javiera.

Hoy nos bombardean las estadísticas, lo que me trae el recuerdo de otras estadísticas. Aquellas de los médicos contándole de un nuevo tratamiento que tenía del orden de un 15 a 10% de éxito. La Javiera lo único que veía era ese 15% y decía ¡Ya, démosle!

En estos días, cuando en ocasiones todo se me pone negro y me abruma el futuro,

Acudo a mi Javiera. Acudo a sus ganas de vivir, a su garra y voluntad de no dejarse vencer. Acudo a cómo vivía, haciendo que cada segundo valiera la pena y que como lo repetía: “La vida es hoy”. En esos momentos busco y encuentro fuerzas en mi Javiera.

4.6 7 votes
Article Rating

Deja un comentario

7 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
vilma urtubia
vilma urtubia
7 days ago

Siempre admiré mucho a Javiera, su alegría, su lucha, su fe y el amor para con los suyos.. No puedo imaginar lo difícil que fue para Uds como familia, siento que con esta pandemia las heridas sanan lentamente y con la incertidumbre de no saber que es lo que viene, pero también tengo fe en que esto pasará y espero sea pronto y podran disfrutar de su nieto y recordar la anécdotas y la alegria de Javiera dentro de un mejor panorama.. espero de todo corazón que Dios le de la fuerza y calma en los días más difíciles, un abrazo grande desde la perla del norte!

María José López
María José López
7 days ago

Lindísimo relató! Te extrañamos Javi 💜

Ingrid Rohde
Ingrid Rohde
7 days ago

Que palabras de papá más lindas, un gran abrazo!!!!

Ruby
Ruby
7 days ago

Me emociono el mensaje , ella es luz en esta vida que maravilla !!

Camila B
Camila B
7 days ago

Mucho coraje y admiración me produce Javiera…los últimos días de vida de ella también yo estaba en la Clínica Alemana, como estudiante de medicina, y el ambiente en esos días era muy triste…pensaba “chuta, la Javiera debe estar batallando con todo unos cuantos pisos arriba de mi cabeza, y yo aquí con mis preocupaciones banales del estrés y el cansancio, que no son nada comparado a lo que ella ha vivido”. La Javi me ayudó en gran parte a ser más agradecida con la vida, porque somos secos en quejarnos y ver lo que nos falta, en vez de apreciar lo que ya tenemos a nuestro lado y disfrutarlo a concho, esa misma consigna me ha mantenido en pie y activa estos meses encerrada. Siempre que rezo le mando un saludo a la Javi, estoy segurísima que está allá arriba, cuidando a los suyos y descansando tranquila, porque nadie puede decir que no dió hasta el último aliento…Un abrazo a Manuel y a Cristian, en especial a Pedrito.

Kenneth Fernández-Taylor

“La vida es hoy”. Que gran legado el que nos dejó Javiera…Gracias por permitirnos conocerla un poco más a los que no tuvimos la dicha de compartir mucho con ella.

A ver con que bromas sale Pedrito cuando vayan a Lonquima!

Un abrazo en la distancia Javiera!

Angela Obrador Cortes
Angela Obrador Cortes
4 days ago

Gracias por compartir… sin duda una mujer maravillosa que sigue iluminando .. admire toda su fuerza ..un abrazo al cielo se extraña ..aunque está y estará siempre en nuestros corazones