EL SUCULENTO CAMINO A LO SALUDABLE

Como sociedad hemos avanzado a un estado de desarrollo sorprendente y como individuos hemos sido involucrados en este camino. Nos adaptamos casi espontáneamente a lo que las nuevas tecnologías nos ofrecen, pero ese cambio no ha sido considerando nuestra naturaleza humana, nuestra bioquímica más básica. El resultado negativo de ello es una sociedad con los mayores niveles de enfermedades crónicas, atacando nuestro entorno y afectando nuestra salud mental y espiritual. Podemos revertir, en parte, esta tendencia si cambiamos de hábitos y volvemos de a poco a recuperar nuestra materia, nuestro ser.

¿Te ha llamado la atención que en estos días es tan frecuente tener casos cercanos con problemas de infertilidad, síndrome de déficit atencional, autismo, enfermedad de Alzheimer, diabetes mellitus y tantas otras?  Pareciera que estamos resignados como sociedad a vivir dependientes de medicaciones y que lo mejor que nos puede pasar es tener un doctor que nos diagnostique bien y nos den el tratamiento correcto. Hemos asumido que vamos a ser enfermos porque “mi familia tiene el gen de la presión alta” o “todos en mi familia tienen diabetes”, entregando el destino de nuestra salud al destino y a los doctores.

Puede ser tiempo ya, de cambiar estas expectativas y aspiraremos a vivir preocupados de nuestros intereses y no de dolencias, a mirar el futuro en base a proyectos personales y no a limitaciones por enfermedades, a tomar nosotros mismos el control de nuestro bienestar y no a depositarlo en visitas médicas de 20 minutos cada 3 meses o en la vitamina de moda.

La antropología nos ha enseñado cómo vivían nuestros primeros parientes, lo que comían, su actividad física y su relación con el medio ambiente. Los genes que hacen funcionar toda la maravillosa maquinaria del cuerpo humano vienen de esa época, se formaron bajo esas condiciones, pero en los últimos 70 años todo cambió sustancialmente: No tenemos que caminar por el bosque recolectando o meternos al río a pescar, abrimos el refrigerador y sacamos la verdura y el pescado que queremos, pero sacamos también la mayonesa, la gaseosa, la cerveza, el helado de postre y el pan para acompañar. Permanecemos sentados largas horas en el autobús, luego en el sillón y a descansar después de largas jornadas de trabajo que nos tiene agotados, pero dormimos poco y muchas veces no adecuadamente.

Nuestro hígado, el súper órgano, encargado de eliminar los tóxicos, tiene que trabajar ahora mucho más que 5000 años atrás debido a toda la exposición a químicos que antes no existían y …. con las mismas herramientas (no le hemos hecho un “upgrade a su software” desde que fue creado), además, la dieta alta en carbohidratos procesados que consumimos lo tiene lleno de grasa (30 % de la población tiene hígado graso no alcohólico). No parece ser sensato ¿cierto?

La medicina ha logrado inmensos avances en muchas áreas, pero en lo que respecta a las enfermedades crónicas estamos empeorando. Se ha determinado que en la mayoría de ellas el origen se encuentra en desbalances metabólicos, estrés psicológico, inflamación crónica o estrés oxidativo, todo lo cual es secundario al estilo de vida moderno. Es por ello que tiene una importancia enorme revertir esa situación y aprender a volver a la armonía con nuestro cuerpo, mente, espíritu y ambiente; lo cual no lo vamos a obtener en cápsulas o inyecciones sino en cambio de hábitos (prefiero hablar de recuperar hábitos). Entender que hemos ido doblando el camino en nuestra evolución y le estamos dando la espalda a nuestra esencia.

Diariamente responsabilizamos a nuestros genes de nuestros problemas: ¿Está nuestro destino sometido a merced de su información? La esperanzadora respuesta es que, en la gran mayoría de los casos, NO. Como escribí en un post anterior, USA LA EPIGENÉTICA A TU FAVOR, la información que viene codificada en ellos está sometida al control de una serie de reacciones bioquímicos los cuales determinan si ese gen se va a manifestar o seguirá en reposo. Afortunadamente, la mayoría de las condiciones que comandan estos procesos son encontrados en nuestro estilo de vida y no en caros medicamentos. 

Para ejemplificar lo anterior: Dormir poco o no adecuadamente, repercute en muchas esferas del metabolismo y se sabe que se socia a mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, Diabetes Mellitus tipo 2, alteraciones del ánimo y obesidad (un estudio de alta calidad mostró que la disminución de cada 1 hora de sueño por día es asociada con un aumento de 0,35 kg/m2 en el índice de masa corporal). Implementar técnicas de higiene de sueño tiene, a largo plazo, resultados positivos.

En nuestro idioma, SUCULENTO tiene dos significados:

  • Sabroso y también que puede producir grandes beneficios económicos. El implementar estilos saludables reporta precisamente esas dos características juntas:
    • Descubrir lo bueno que son los reales sabores de los alimentos preparados más naturalmente y, además,  
    • Un rédito de beneficios: Energía física, claridad mental, vivir sin síntomas, requerir paulatinamente menos medicaciones y que las visitas al laboratorio sean algo del pasado.

Las enfermedades crónicas no sólo son la causa de muerte en el 80 % de la población, conlleva una serie de limitaciones que disminuyen la capacidad de tener una vida plena. Realineemos nuestro cuerpo con nuestro ambiente y recuperemos hábitos, el botín será absolutamente SUCULENTO.

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Becky Jabbaz
Becky Jabbaz
28 days ago

Excelente mensaje, muy interesante.

Xime
Xime
27 days ago

Muchas gracias! No alcancé a escucharte hoy!