EL EJE CEREBRO-INTESTINOS: EL MICROBIOMA HUMANO Y LA SALUD INTESTINAL

“Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”

Hipocrátes de Cos

El tema que hoy nos ocupa está implicado en casi que todas las enfermedades incluyendo las crónicas y degenerativas como el cáncer. Tiene que ver con el factor mente-cuerpo, es decir, en este caso, cerebro-intestinos y con la interacción que se da en nuestro organismo entre factores externos (ambientales) e internos (epigenética); es decir, en nuestras células y genoma humano y microbiano (microbioma), para promover el funcionamiento sano de los intestinos, tomando en cuenta que sin intestinos sanos no es posible gozar de buena salud y que sin la cooperación microbio-humano no existiría la vida.

La Microbiota y el Microbioma

Fue en 2007 cuando se dio inicio a una nueva era para la salud, cuando un grupo de investigadores comenzaron un proyecto de cooperación internacional llamado “The Human Microbiome Project”[i]. Este proyecto utilizaría la metagenómica para poder investigar la interacción entre el humano y los microorganismos y como esta interacción contribuye a la fisiología normal y a la predisposición a distintas enfermedades. Y no era para menos, se calcula que albergamos en nuestro organismo a un estimado de 100 trillones de microbios. A esto se le llama microbiota. No solo viven estos microorganismos en nuestra piel y dentro de nosotros a todo nivel, como veremos también los necesitamos para vivir. Cuando se estudia el genoma de todos estos microbios y su interacción como ecosistema en nuestro organismo y con nuestra genética, hablamos del microbioma humano[ii]. El término microbioma fue acuñado por Joshua Lederberg.

Anteriormente se pensaba que teníamos 2,5 kilogramos de bacterias en nuestros intestinos, estudios recientes hablan de 200 gramos de bacterias en los intestinos y en cuanto al número de bacterias, se calcula que tenemos un poco más bacterias que células humanas en nuestro cuerpo, siendo las células más abundantes los glóbulos rojos. Se calcula que más de un 50% de nuestro ADN corresponde a entidades microbianas, ya sean estas bacterias, virus, hongos o parásitos.  Por ejemplo, un hombre que pesa 70 kilogramos, entre 20 y 30 años y 1,7 metros de altura) contiene en promedio alrededor de 30 billones de células humanas y 39 billones de bacterias, afirman los científicos Milo y Sender del Instituto Weizmann de Ciencia en Rehovot, Israel y Shai Fuchs del Hospital de Niños de Toronto, Canadá, según fue publicado por la revista Nature en 2016. Además, se sabe que hay una inter e intra transferencia genética entre especies, al punto que científicamente ya no podemos afirmar a ciencia cierta qué es una especie (Pennisi, 2001).

En general se piensa que los microbios solo pueden encontrarse en la piel o en el tracto respiratorio y gastrointestinal, pero todas las partes de nuestro cuerpo contienen un ecosistema particular según la región del cuerpo que se estudie. En realidad, debido a que no podemos existir sin ellos, aunque sea muy difícil de comprender, éstos son parte integral de nosotros.

Disbiosis: Un microbioma intestinal perturbado

El ecosistema en el tracto gastrointestinal comienza en la boca y termina en el ano. El número de baterías incrementa a medida se desciende desde la boca hasta el colon. Es decir, hay muchas más bacterias en el colon que en la boca. Otro dato interesante es que este ecosistema es bastante amplio, entre 500 a 1.000 especies diferentes de bacterias y varía dependiendo de qué enfermedad padece una persona. Algunos ejemplos: Se conoce la composición del microbioma de una persona que padece autismo y que la obesidad, enfermedades intestinales crónicas e inflamatorias como el síndrome de colon irritable y la Diabetes Tipo 1 están asociadas a un microbioma intestinal perturbado (disbiosis). O sea, que el microbioma de personas que padecen estas enfermedades difiere del microbioma de personas sanas.

¿Sabía Usted que el microbioma es un órgano más del cuerpo?

Si analizamos la complejidad de las bacterias y su metabolismo, el microbioma es tan complejo como el funcionamiento del hígado, por ejemplo. En este sentido, es justo decir que el microbioma es un órgano en sí mismo. Hoy día se hacen trasplantes fecales de microbioma de personas sanas a personas enfermas. Trasplantes que se hacen al intestino delgado. De esta forma se han logrado curar diversas enfermedades. En este momento hay cientos de estudios clínicos siendo realizados acerca del microbioma.

Funciones generales del microbioma humano:

  1. Asiste en la absorción de nutrientes
  2. Produce vitaminas
  3. Estimula el metabolismo
  4. Provee resistencia para tumores o agentes promotores de cáncer
  5. Fortalece al sistema inmune
  6. Actúa como defensa ante sustancias tóxicas
  7. Ayuda a combatir microbios patogénicos

La pregunta clave: ¿Qué afecta a nuestro microbioma?

Nacimiento natural o por cesárea: Se sabe que las personas que nacen por cesárea tienen un microbioma alterado puesto que no se ven expuestos a la flora bacteriana del canal de parto de su madre, pero estudios recientes demuestran que con el pasar de los años la diferencia del microbioma entre quien nació por cesárea y por parto natural desaparece.

Alimentación: A la cabeza está la ingesta de fibra a través de la dieta para construir un microbioma saludable a través de su efecto como prebiótico. En un importante estudio en ratones se vio que aquellos ratones que tuvieron una alimentación libre de fibra murieron por inflamación crónica intestinal. ¿Por qué se dio esto? Los mamíferos tenemos una mucosa intestinal en la que hay células inmunológicas que nos ayudan a digerir los azúcares que ingerimos, además de cientos de enzimas que provee el microbioma. Si no obtenemos fibra por medio de nuestra alimentación, estas células comienzan a digerir las proteínas de nuestra propia mucosa intestinal. La mucosa se adelgaza y con el tiempo perdemos ese tejido de defensa,[iii] y se genera inflamación intestinal o lo que ahora se conoce como síndrome de inflamación de mucosas. Con el tiempo esta condición podría evolucionar a otras enfermedades, inclusive cáncer, debido a que mucha toxicidad no tendría una barrera para entrar al torrente sanguíneo.

También es importante el consumo de prebióticos, probióticos y simbióticos. Los probióticos son microorganismos vivos que benefician a quien los consume, podemos encontrarlos en los alimentos fermentados. Los prebióticos son compuestos que promueven la proliferación intestinal de bacterias probióticas. La mayoría de prebióticos son del grupo de alimentos que contienen fibra como las leguminosas, las alcachofas, cebolla, ajo, banano y frijoles. Otros ejemplos son la inulisa y la oligofructosa. Los simbóticos son productos alimenticios que contienen, en forma combinada, probióticos y prebióticos, los que pueden actuar en forma sinérgica para modular la microbiota (flora) intestinal del consumidor e impactar positivamente sobre su salud.

En cuanto a qué evitar, un ejemplo son los alimentos genéticamente modificados. Sus genes creados artificialmente se transfieren y alteran al microbioma.

Medicamentos: Se sabe que no solo los antibióticos modifican la flora intestinal y el microbioma, sino que también muchos otros medicamentos que actúan como causa de toxicidad que destruyen la ecología intestinal.

La conexión mente-cuerpo, cerebro-intestinos. El factor más importante: En su libro “Moléculas de emoción”, Candance Pert compartió sus elegantes experimentos en los que quedó establecido que la “mente” no está únicamente en el cerebro, sino que está distribuida por medio de moléculas mensajeras en todo el cuerpo. Un ejemplo de esto es la Serotonina que en un 95% está ubicada en el tracto gastrointestinal, mayoritariamente producida por células enterocromafines en el epitelio intestinal. Para fines de este escrito nos estamos enfocando en la desregulación cerebro-intestinos, no obstante, la conexión mente-cuerpo es ubiquitaria.

La mente controla la biología: Estudios de biología avanzada han demostrado que el cuerpo responde primero a los estímulos que llegan a través del sistema nervioso. El procesador central de información central del cuerpo, con el que procesamos y generamos percepciones y creencias (Lipton, 2005). Es aquí mismo donde también juega su papel la espiritualidad que es un programa de creencias con el que cuentan muchas personas. Podría ser que padecemos de una severa disbiosis intestinal, pero si empezamos a generar amor, gratitud, si tenemos fe en Dios o en nuestra capacidad innata de sanar, entonces esos estímulos sensoriales enviarán señales (información) a la comunidad interna de microbios y a todas nuestras células la energía necesaria para recobrar el equilibrio y el orden en nuestro ambiente interno. La energía es información. Información o moléculas mensajeras dentro del cuerpo que llevan al código genético a activar o desactivar genes para sanar o enfermar.      Además, la materia está subordinada a la energía. Y la forma en que administramos la energía en nuestro cuerpo es a través del manejo de nuestras emociones y de nuestro pensamiento. Las emociones son la forma en que movemos la energía en nuestro cuerpo. Esta información la entiende perfectamente tanto nuestro genoma como nuestro microbioma y todas las células de nuestro cuerpo, que cooperan entre sí para ayudarnos a vivir saludables.  Un estudio pionero de este fenómeno demostró que “hay cambios inmediatos en la expresión genética durante una sola sesión de activación de la respuesta de relajación” (Bashin et al. 2013, PloS ONE). Un estudio más reciente dejó patentado el efecto a nivel genético y clínico de una intervención mente-cuerpo en pacientes con síndrome de intestino irritable y enfermedad inflamatoria intestinal (Kuo et al. 2015, PloS ONE).

¡Qué empoderamiento pensar que podemos sanar a través de nuestros pensamientos y de nuestras creencias o mediante una práctica sencilla de relajación!


[i] Turnbaugh, P., Ley, R., Hamady, M. et al. The Human Microbiome Project. Nature 449,804–810 (2007). https://www.nature.com/articles/nature06244#citeas (Consultado por última vez el 29.08.2020)

[ii] Mon P, Sanderson I. What is the microbiome? Archives of Disease in Childhood – Education and Practice 2017;102:257-260. https://ep.bmj.com/content/102/5/257. (Consultado por última vez el 29.08.2020)

[iii] Mahesh S. Desai et al. A dietary fiber-deprived gut microbiota degrades the colonic mucus barrier and enhances pathogen susceptibility. Cell. 2016 Nov 17; 167(5): 1339–1353. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5131798/ (Consultado por última vez el 29.08.2020)

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Daysi de Ricera
Daysi de Ricera
2 months ago

Excelente articulo, comprobado, la mente es tan poderosa y debemos educarnos para tener salud, tanto en la alimentacion , como en profundizar en esa comunicacion de mente- cuerpo.

Ximena Roco
Ximena Roco
2 months ago

La cosa es que usualmente tendemos a separar mente/cuerpo, caemos en esta dualidad, siendo que somos un todo.
Gracias por este artículo, gracias por la enseñanza.

Geraldine Michel
Geraldine Michel
2 months ago

Increibles conclusiones…Gracias por escribir y enseñarnos estos temas!!!
Hasta donde las partes estan constituidas de sentimientos de Amor, gratitud etc…

Entendible, una mente adiestrada en la respiracion, generacion de bienestar, paz y relajacion….
genera como motor del carro fisico, niveles vibratorios de no separacion entre materia densa y no tan densa como lo creemos y luz al final.
Armonizando esto, habrá cambios internos sin duda.!!!