SIETE TERAPIAS DE LA NATURALEZA QUE TE DAN CALIDAD DE VIDA Y GRATIS

Hace años que he estado experimentando terapias de diferentes tipos y no me refiero solo a terapias clásicas como acupuntura, reflexología, masajes, entre otros, que sí suman mucho, pero también tiene un valor económico que no todos podemos costear.

Esta vez les quiero hablar de las terapias más simples y fáciles sin costo alguno, que se han olvidado.

Lo importante es que se hagan cotidianamente o lo más seguido posible. Es relevante dejar de clasificar que todas estas actividades son para hippies o personas que tienen tiempo.

Prioridades y tú eres una o uno.

Nombraré algunas que a mí me hacen sentido y he visto resultados:

  1. Conectar con la naturaleza: Todos sabemos que al estar en contacto con la naturaleza algo pasa en uno, es muy personal, pero sí o sí tiene efectos positivos. Esto es muy sencillo de practicar buscando, donde sea que vivas, un rincón o tener contacto con árboles, plantas, pájaros. Es algo muy sencillo, pero verás cómo suma. Mi preferido es salir al sol cuando empieza a aparecer y sentirlo en la cara (hasta las 10 AM).
  • Baño de Bosque o Shinrin Yoku: Esta es una tradición en Japón, pero creo que muchos lo hemos experimentado y es fascinante: Entrar a un bosque y esa sensación de abrazo y compañía que te da. 

Consiste en pasar tiempo en el bosque para disfrutar y así mejorar la salud, el bienestar y la felicidad. El término de su principio más importante: bañarse y sumergirse en la atmósfera del bosque. Pero, no solo el bosque es un lugar para sumergirse, busca lugares, espacios que puedas tener amplitud y poder escucharte estar tranquilo y que tus sentidos se activen.

  • Caminar Descalzo /Grounding: Esto para mi es básico y lo hago todos los días. Es tan importante darles libertad a tus pies y que sientan el suelo, así toda la fuerza de la tierra entra por tus pies y te llena de vitalidad. No importa la edad, ni lo que hagas en tu vida, trata de usar menos zapatos.
  • Sumergirse en el mar, lagos o ríos.: El sumergirse en las aguas viene de lo más natural y del primer momento que llegamos a este mundo. Pasamos nueve meses sumergidos en agua mientras nos fuimos transformando en humanos dentro de nuestras madres, flotamos, giramos nos sentimos livianos, que más rico ¿o no?, ¿por qué parar? Puede ser difícil encontrar un lugar que nos podamos sumergir, pero hasta una tina y dejar que tus oídos estén bajo el agua y sentir ese sonido te calmara. Inténtalo.

Recuerden que somos 70% agua y agua con agua se llevan bien, moléculas amigas hace que se calme todo.

  • Respirar profundamente al despertar y al dormir: Cuando estoy pensando mucho y mi cabeza no para lo primero que hago es hacer respiraciones profundas desde el estómago y botando por la nariz, lentas y contenidas, antes de tomar cualquier remedio, calmante, etcétera … RESPIRA PROFUNDO.
  • No tener prisa: ¡La famosa prisa o apuro que hace que todo sea un caos! Pues partamos por organizarnos día a día, sin mucho plan a futuro, sin tener que decir que sí a todo y aprender a decir que NO si NO podemos, por el bien tuyo y de los demás.
  • Prestar atención: El prestar atención es para ambos lados, me refiero que tenemos que escucharnos a nosotros mismos, lo que sentimos en cada momento y escuchar al otro, sentirlo. Esto puede ser en una conversación, observando los ojos del otro, su energía, etcétera; es darse el tiempo de OBSERVAR realmente. Así verás la cantidad de problemas que te ahorrarás y explicaciones o preguntas. El cuerpo habla.

La naturaleza está ávida de entregarnos sus beneficios. Tiene remedio para todo, tanto en sanación del cuerpo físico y mental. En ella están las respuestas para todo, en su enorme sabiduría.

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