DIETA DEL AMOR

Hace casi 4 años mi vida dio un vuelco inesperado, de la mano de mi pequeña hija de sólo 2 meses: Alergia alimentaria múltiple. En ese momento mi vida se me derrumbó, ahora quizás puede sonar exagerado, pero en ese momento lo sentí así.

Era mamá primeriza, viviendo a miles de kilómetros de nuestra familia, y de un día para otro tenía que aprender a comer de nuevo.

Luego de un par de días, en que me puse a leer y estudiar mucho, me propuse a mí misma dar todo lo que estuviera dentro de mis posibilidades para que mi hija estuviera bien. Y así partió nuestra “Dieta del amor”.

En un inicio fueron horas y horas de leer etiquetas, memorizar ingredientes prohibidos, aprender a cocinar de una manera no tradicional, ¡y cocinar todo! Porque nada de lo que vendían preparado me servía.

Costo mucho que mi hija se estabilizara, fueron meses de verla igual, dificultad para subir de peso, reflujo intenso, diarreas, pañales con sangre, y eso bajaba mucho la moral, porque a pesar de todo el sacrificio no veía cambios.

No sé de donde creció en mí una determinación tan fuerte para seguir insistiendo.

Por el camino fui conociendo muchas mamás pasando por el mismo problema, historias mucho más difíciles que la nuestra, como es el caso de ALLFREE donde pudimos ver una opción muy cercana de ayuda, también vimos familias con muchas dificultades económicas de por medio, abandono total del sistema de salud en ese entonces, que no financiaba las leches especiales a las que tenían que recurrir algunos de estos niños. Y sin darme cuenta ya íbamos llegando al año, me había transformado en una experta cocinera de cosas ricas sin alérgenos, mi hija ya estaba un poco mejor, y comencé a plasmar en una cuenta de Instagram todo lo que iba preparando, con la idea de que me quedara un registro de mis recetas, para cuando tuviera otro hijo.

Se empezó a interesar mucha gente en mis recetas, se fueron armando redes, comencé a hacer talleres de cocina para alergias alimentarias. Descubrí un área de la medicina (mi profesión) que antes nunca me había interesado, la importancia de nuestra alimentación como un determinante de nuestra salud, y en estos momentos me encuentro terminando un Magister en Nutrición, ad portas de especializarme en alimentación basada en plantas, con un segundo hijo de casi un año, que si bien también salió alérgico, tuvo la suerte de pillarse con una mamá tremendamente fortalecida, que esta vez no derramó ninguna lágrima de pena y tristeza, porque descubrió que todo lo que nos pasó como familia, era para mostrarnos un camino mejor.

Y la frase de Hipócrates, “que el alimento sea tu medicina”, nunca cobró más sentido en mi vida.

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