CÓMO FAVORECER UN TEJIDO MAMARIO SANO

Si bien, hoy en día, es la mamografía anual lo más conocido como herramienta de prevención del cáncer de mama, hay muchas otras cosas, en nuestros hábitos cotidianos, que podemos hacer al respecto, y a lo largo de la vida, para prevenir la excesiva proliferación celular del tejido mamario y, por ende, el cáncer de mama.

Todas las mujeres sin excepción, debemos, desde ya, empezar a ocuparnos de la salud de nuestras mamas.

La mama es un órgano sensible al estrógeno y el uso de este fármaco como anticonceptivo o como terapia de reemplazo hormonal, más la dieta pro-inflamatoria de la mayoría de la población: Rica en grasas y carbohidratos y pobre en fibras, que sobreestimula el tejido mamario, en conjunto, producen un aumento en el riesgo de cáncer de mama.

CÁNCER DE MAMA Y HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN

La alimentación de la mayoría de la población, rica en grasas parcialmente hidrogenadas, acompañadas de grandes cantidades de carbohidratos refinados y azúcar, y un bajo consumo de frutas, verduras y antioxidantes, genera un aumento de la inflamación celular crónica y silente. Si a eso le sumamos los efectos bioquímicos de ciertos estados emocionales, los contaminantes ambientales, el exceso de estrógenos (en relación a la progesterona) a lo largo de la vida, el estrés emocional, la baja vitamina D y omega 3, colaboramos aún más con la inflamación celular.

 Y la inflamación es lo que precede al cáncer.

Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar las condiciones del tejido mamario y prevenir que se inflame?

  1. Mantén niveles óptimos de progesterona: La progesterona regula la cantidad de receptores de estrógenos en las mamas, disminuyendo la proliferación celular. Y la proliferación descontrolada del tejido mamario está relacionada con un aumento del cáncer de mama.
  2. Limita el consumo de grasas de origen animal: Estas grasas podrían estimular a las bacterias del colon a sintetizar estrógeno a partir del colesterol de los alimentos, contribuyendo con el hiperestrogenismo.
  3. Elimina el consumo de productos lácteos: Aumentaría la sensibilidad y la proliferación celular en las mamas. Sin dejar de considerar los posibles efectos en el tejido mamario, de la hormona de crecimiento bovino, que se les da a las vacas para aumentar la producción de leche.
  4. Mantén un buen porcentaje de grasa corporal: porcentaje no mayor al 26% pues la grasa corporal produce estrona.
  5. Consume suficiente fibra: El hiperestrogenismo se regula con una dieta rica en fibra y pobre en grasas, la fibra aumenta la excreción de estrógeno en las deposiciones.
  6. Consume suficientes fitoestrógenos: Las mujeres asiáticas que consumen abundantes productos con soja, excretan mucho más estrógeno que quienes no siguen esta dieta. Y tienen una tasa de cáncer de mama mucho menor. Los productos de soja (tofu, tempeh, miso, etc.) ricos en fitoestrógenos (sustancias vegetales con propiedades bioquímicas similares a los estrógenos débiles), protegen del cáncer de mama, porque su actividad estrogénica débil bloquea los receptores de estrógenos de las células, protegiéndolas del estímulo excesivo del estrógeno de otro origen. Y hay estudios que han demostrado que los fitoestrógenos además inhiben la proliferación de las células del cáncer de mama humano.
  7. Consume suficientes lignanos: Los lignanos son los componentes básicos de las paredes celulares de las plantas que, al comerlos, se descomponen en enterolactona y enterodiol, que tienen potentes efectos anticancerígenos y antiestrogénicos. Las semillas de linaza tienen la mayor concentración de lignanos. Por lo que es ideal sumarlas a la dieta. Los vegetarianos y las mujeres de zonas en que es bajo el riesgo de cáncer de mama, tiene elevados niveles de lignanos en orina.
  8. Aumenta el consumo de coles: Obtendrás una sustancia química vegetal llamada indol-3-carbinol, que cambia el modo de metabolizar el estrógeno.
  9. Consume probióticos que contengan Lactobacillus acidophilus: Disminuye el hiperestrogenismo contribuyendo a un buen metabolismo del estrógeno en el intestino.
  10. Disminuye el consumo de alcohol: El alcohol aumenta los niveles de hormonas en la sangre.
  11. Haz ejercicio periódicamente: En distintos estudios se ha visto que se reduce en un 20% a 37% el riesgo de cáncer de mama, si realizas al menos 4 horas de ejercicio a la semana, lo que ocurre muy probablemente porque el ejercicio disminuye el porcentaje de grasa corporal y el nivel de estrógenos en circulación.
  12. Duerme mucho: Dormir bien y las horas suficientes disminuye el riesgo de cáncer de mama (dormir más de 9 horas protege), no exponerse a luz artificial hasta tarde para no disminuir la producción de melatonina, ya que su baja producción, favorece la formación de tumores en las mamas.
  13. Desahogarse: Reconoce la pena, la angustia, el cansancio que sientes, no las vivas en silencio y disminuye el riesgo de cáncer de mama.
  14. Date más placer y cariño sustentador: Las mamas están creadas para el sustento y el placer y eso es lo que las mantiene sanas. Procura dedicarte a tener ambas en tu vida.

¿Y el autoexamen?

Si bien el autoexamen se recomienda realizarlo mensualmente, son muy pocas las mujeres que se lo hacen de la manera que se les enseña.

Y esto ocurre por 2 causas:

  • Miedo a lo que pueden encontrar.
  • La guía interior innata, de lo dañino que resulta finalmente “buscar para destruir”.

(Cuando comprendemos que donde ponemos nuestra atención se expande, no queremos enfocarnos en el cáncer mensualmente)

El autoexamen no disminuye la mortalidad por cáncer de mama, pero si aumenta las posibilidades de que te hagan una biopsia por enfermedad benigna.

Una mejor estrategia es a diario, en la ducha, tocarlos con amorosa ternura, hasta lograr conocerlos y entender su anatomía palpándolos, mirándolos y sintiéndolos. Al palparlos para cuidarlos amorosa y conscientemente (y no solo buscando bultos) los rodearás de una energía mucho más positiva que la que invoca el autoexamen en que exploramos para encontrar lo que no deseamos encontrar. El miedo no ayuda a generar un tejido mamario sano.

Bibliografía:

  • Dra. Christianne Northrup, “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer”, Ed. Urano 2010, pp. 427-494.
  • Janet Raloff, “Ecocancer: Do Enviromental Factors Underlie a Breast Cancer Epidemic?”, Science News, vol. 144, 1993, pp 10-13.
  • M. H. Holl y cols, “Got Bacteria and Aetiology of Cancer of the Breast”, Lancet, vol.2 pp. 172-173.
  • H. Aldercreutz y cols., “Dietary Phytoestrogens and the menopause in Japan”, Lancet, vol.339 p.1233.
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Ximena Roco
Ximena Roco
22 days ago

Gracias Loreto, no entiendo tan bien el lenguaje médico, pero te aseguro tendré la información presente. 💜