EL ABORDAJE DEL CÁNCER DESDE LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL

El diagnóstico de cáncer pone en contacto casi de inmediato a las personas que lo padecen con la espiritualidad. Indudablemente, la espiritualidad es un recurso de gran ayuda y apoyo para quien la posee. No es el estrés de conocer el diagnóstico, sino la percepción de falta de control sobre el padecimiento lo que afecta a las personas. La espiritualidad le da a persona la fe que hay una fuerza superior que está ahí para asistirla, lo cual es invaluable como agente terapéutico. La gratitud que surge como resultado de saber que no se está solo o sola ante el diagnóstico es otro beneficioso del recurso espiritual. De hecho, incentivar a las personas a cultivar la experiencia espiritual como parte de la rutina diaria es una labor que todo médico debería de practicar como si se tratara de medicina preventiva, no solo cuando ya se está enfermo. Tan importante como hacer ejercicios físicos o comer saludable es hacer ejercicios espirituales, llámese oración, meditación, entre otros. La falta de espiritualidad en muchos casos podría considerarse un factor de riesgo para padecer un sin número de enfermedades.

Recuerdo hace aproximadamente unos 10 años cuando di una conferencia titulada, “El ABC del tratamiento del cáncer”. Al inicio está la A, de AMOR, por supuesto. En su más amplio sentido. Es el amor o la falta de él, mejor dicho, es lo que en muchos casos nos enferma, y lo que puede ayudar a sanarnos. Revisando mis apuntes, la B me dio la pauta a hablar acerca de la “bondad”. Hacia los demás, pero importante también hacia nosotros mismos. La C es de conocimiento, compasión, elevación de la conciencia. Y así fui desarrollando una conferencia para desmitificar el estigma que representa el diagnóstico de cáncer y dar algunas recomendaciones de lo que es posible hacer para contrarrestarlo desde el punto de vista de la medicina integrativa mente-cuerpo. Muchos de los conceptos abordados están íntimamente relacionados con la experiencia espiritual: amor, bondad, gratitud, elevación de la conciencia, otros. 

Pero, ¿de qué otras formas puede la experiencia espiritual ayudar a una persona que padece cáncer?

Fisiológicamente la practica espiritual podría decirse que tiene un efecto en el sistema psico-neuroendocrino y energético. Es decir, en la psicología, hormonas, sistema nervioso y nivel de energía. Contrarresta el estrés y no necesariamente debe una persona practicar oración o meditación para obtener los beneficios que derivan de la práctica espiritual. Basta con “ponerse en las manos de Dios”, o saber que muchas personas están haciendo oración por uno para recibir algún efecto en el funcionamiento del cuerpo y la mente. Y hay muchos estudios científicos que lo demuestran.  Quien tenga la disciplina de una práctica emocional tendrá un enorme factor protector ante las diferentes adversidades que pueda la vida presentar.

En el budismo, por ejemplo, existen los mantras, formas de activar energías para hacer que el cuerpo vibre y entre en frecuencias determinadas que sanan. El mantra más famoso es OM MANI PADME HUNG. Podríamos decir que la repetición de estas palabras en Sanscrito, un idioma considerado sagrado, activas vibraciones protectoras para quien las repite y para su ambiente inmediato. OM, purifica el orgullo, MA, los celos, NI, el apego, PAD corta a través de la ignorancia, ME remueve la avaricia, y HUNG que hace al pecho vibrar, remueve la ira.

“La religión del futuro será una religión cósmica. Deberá trascender a un Dios personal y evitar el dogma y la teología. Abracando tanto lo natural y lo espiritual, deberá surgir de un sentido religioso basado en la experiencia de que todas las cosas naturales y espirituales conforman una unidad. El budismo responde a esta descripción. Si hay una religión que puede satisfacer las necesidades de la ciencia moderna sería el budismo.” – Albert Einstein. Religion and Science. The World As I See It, 1949.

También para estimular de forma positiva la experiencia espiritual es importante hacer contacto con la naturaleza, lo cual, nos facilita hacer contacto con nuestra propia naturaleza, valga la redundancia, de armonía y paz interior. ¿Quién no se vitaliza al estar inmerso en un bosque o al caminar por la playa? Reconocer en lo más profundo de nuestro ser que no estamos separados de la naturaleza es la enseñanza y experiencia última.

De acuerdo a la definición de cáncer de la nueva medicina Germánica del Dr. Hammer, el cáncer se define como una respuesta biológica normal del organismo en respuesta a un programa activado por la persona que lo padece cuando no pudo resolver adecuadamente un conflicto emocional. En este sentido, el cáncer es una reacción normal del organismo ante un conflicto emocional no resuelto. Muchas veces, ese conflicto emocional es fácilmente identificable por el paciente. El trabajo del médico o terapeuta consiste en encontrar ese conflicto y ayudarle a la persona a procesarlo. A liberar el bloqueo que genera en su cuerpo, mente y corazón, para poder avanzar en el proceso de sanación.

Al tratarse el cáncer de una enfermedad que tiene en un alto porcentaje un conflicto emocional de base, el cáncer es un padecimiento de tipo espiritual. Un tumor es una herida emocional que no sana, según el Dr. Ángel Escudero, maestro de Noesiología.

En la historia clínica será, por tanto, muy importante, que el médico tome nota de la historia personal de eventos traumáticos y heridas emocionales y darle a estos eventos traumáticos y heridas emocionales igual relevancia en el tratamiento como se le da al tumor en sí. Solo así podrá dársele un tratamiento integral al paciente que padece cáncer.

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