¡GRACIAS CORONAVIRUS! LA GRATITUD, EL MEDIO PARA SER FELICES

«A la edad de 18 años decidí nunca más tener un mal día en mi vida. Me sumergí en un océano profundo de gratitud del cual nunca he salido». – Patch Adams

En una época en que la medida de la mujer, o del hombre, no es el ser, sino el haber, y nuestra mayor preocupación tampoco es experimentar el ser sino el hacer, detengámonos hoy a reflexionar acerca de lo que significa vivir…a plenitud. Después de todo, es momento de recogimiento y para dar gracias. ¡¿Gracias por qué?!, dirá Usted. – Podría haber sido el peor año que ha tenido la humanidad en siglos. Dice el dicho, “where focus goes energy flows”. “Donde enfocamos nuestra mente fluye la energía”, y esto es determinante para nuestra calidad y estilo de vida puesto que la energía se expresa en nuestras emociones y nuestras emociones determinan el grado de satisfacción y felicidad (o falta de ella) que tenemos en nuestra vida.

El gran despertar

Las élites globalístas le llaman el “gran reseteo”, otros preferimos llamarlo “el gran despertar”. Cuando lo veamos en retrospectiva, el 2020 habrá sido un año duro, pero debemos buscar el mensaje que nos trajo. Ha sido un año de oportunidad para abrir los ojos, ver con mayor claridad: 20/20. “No hay nada bueno ni malo. El pensar lo hace parecer así”, dijo Shakespeare. Y en cuanto a lo material, Sir John Templeton dijo: “Si tienes mil millones de dólares, pero no tienes gratitud eres pobre. Si tienes muy poco, pero estás agradecido por lo que tienes, entonces eres verdaderamente rico.” No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

El 2020 fue un año de oportunidad para reconocer lo verdaderamente importante en la vida. Tal vez perdimos nuestro trabajo o la oportunidad de hacer algún viaje, y si tuvimos la desventura de perder a un ser querido, será hora de dar gracias por el tiempo que tuvimos la fortuna de haber compartido con esa persona especial. Hay otras opciones, pero esta es mi propuesta el día de hoy. Propongo dar gracias porque hemos tenido la oportunidad de detenernos, reconocer que a pesar de todo lo malo, también la bondad existe. Reconocer que el bien siempre triunfa. De no ser por los días de tempestad, no tendríamos oportunidad de apreciar los días de sol y brisa.

Demos gracias porque hace 2020 años llegó un ser a iluminar al mundo con su aura de amor y paz. A traernos un mensaje:

Mateo 22:36-40

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley?

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

38 Este es el primero y grande mandamiento.

39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Mi interpretación:

Tomaré unas palabras de Sócrates, “Conócete a ti mismo”. Jesús dijo, —El reino de Dios no va a venir en forma visible. La gente no dirá: “Está aquí” o “Está allí”. En realidad, Dios ya reina entre ustedes (Mateo 24: 20-21).

Es decir, Dios no está ni aquí, ni allí. Está en todas partes. Es nuestra esencia misma, nuestra naturaleza, “ya reina entre Ustedes”. Lo mismo con el reino de Dios. Queremos encontrarlo. Solo hace falta limpiar nuestros anteojos. Nuestro corazón. Se trata de crear un estado de coherencia.  “Coherencia fisiológica” se le llama técnicamente porque tiene que ver con un estado de funcionamiento optimizado de cuerpo, mente y espíritu. Un estado al que podemos acceder siendo agradecidos. Ejercitando la gratitud. Pensando en dar, no en recibir. Agradecer por tener la oportunidad de compartir.

“Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”. – William Blake.

En mi experiencia clínica he visto como técnicas sencillas como humedecer la boca con saliva (que activa el sistema nervioso autónomo), cambiar el enfoque hacia ver la oportunidad y el desafío en los problemas o concentrarse un momento en el amor que sentimos por nuestros seres queridos pueden ser de inmenso beneficio, pero nada más grande como el poder de la gratitud, precisamente porque nos pone en contacto directo con la fuerza interior que es el amor, nuestra naturaleza bondadosa que de alguna forma innata sabe que en la felicidad de otros está nuestra propia felicidad. Esta es una perla de sabiduría que debido a los programas del mundo no sabemos expresar. Ahí está el reino de Dios, así se conoce uno a sí mismo. Al vernos reflejados en el sufrimiento o felicidad de los demás. Así es como realmente podemos llegar a ser libres, al abrir las puertas de la percepción, que eclipsan nuestra visión y nos impiden ver con claridad.

El Buda dijo alguna vez, “una persona noble está atenta y agradecida de los favores que recibe de otras personas”, y si se trata de la expansión de la conciencia no hay mejor cosa que cultivar la gratitud. Es el método por excelencia para alimentarnos del campo de poder unificado que todo lo permea.

El propósito de este breve escrito es apoyar al lector o lectora a reconocer una fuente inmensa de riqueza y poder de la que todo ser humano dispone. Energía que podemos tomar y aprender a encausar hacia lo que queramos: Nuestra salud, alcanzar objetivos de todo tipo, hacer felices a otros. Ser felices nosotros mismos. La fuente es la gratitud, el resultado es la coherencia, la armonía en nuestras vidas. Podemos considerarla una emoción, un rasgo de personalidad, pero también es un hábito saludable que podemos aprender a cultivar. De hecho, la primera razón por la cual se considera que la gratitud es un rasgo de personalidad importante es porque está fuertemente relacionada con la salud mental. Park y colaboradores encontraron en su estudio del 2004 que la gratitud es una de las fortalezas de la personalidad que más se correlaciona con la satisfacción. Es decir, que la gratitud es determinante en cuanto a que tan felices somos en la vida. Además, debido a un efecto de reciprocidad natural, las personas agradecidas tienen mejores relaciones sociales. Un efecto contrario puede darse en personas que no ejercitan la gratitud. No se han entrenado para hacer contacto con esa fuente de poder interior. El hábito de apreciar lo que se tiene eleva el nivel de bienestar emocional y riqueza interior.

Por nuestra salud personal y la del mundo es de vital importancia aprender a relacionarnos con nuestra realidad en una forma armoniosa. Al hablar de esta armonía los antiguos místicos hacían referencia a estar en perfecta unidad con la mente de Dios o reconocer la unidad de todo en el universo, todos los fenómenos y de nosotros mismos. El reconocer y permanecer en este estado de armonía y gracia constituye la más alta sabiduría. El proceso que conduce a esta expansión de la conciencia que abarca toda la existencia y cuya esencia es el gozo es precisamente la habilidad de permanecer en un estado de gratitud. Al permanecer en gratitud estamos en contacto directo con la fuente desde donde manan todas las bendiciones. Y si la gratitud es fuerte y constante, el beneficio que deriva también será fuerte y continuo. Una mente en estado de gratitud está siempre esperando que lleguen cosas buenas. Esta expectativa es precisamente el poder que atrae aún mayores beneficios y bendiciones. Todo lo que nos sucede, bueno o malo, contribuye a nuestro desarrollo. Por tanto, cultivemos el hábito de agradecer continuamente por todo en nuestras vidas. Tomémonos el tiempo de sentirnos profundamente agradecidos en nuestra mente, cuerpo y alma. Valdrá la pena cambiar el enfoque y darle un nuevo significado a nuestra realidad. Haga la prueba. Espere milagros.

Hoy es víspera de la Navidad y quiero extender mi más sentido pésame para quienes perdieron a un familiar, a un amigo o colega. Entre tantos sucesos aparentemente desafortunados quiero también enfáticamente decir: ¡Gracias Coronavirus! No fue fácil pensarlo, menos escribirlo, pero quiero explicar la magia y el poder que hay en la gratitud, incluso ante aquello que podríamos considerar una maldición. Después de todo, la vida por sí misma no vale nada. Lo importante es el significado que a ella le asignamos, reconocer en nuestra vida y circunstancias esa sincronicidad espiritual, lo que le da un giro de 180 grados a la interpretación de lo que acontece (significado) y que modifica automáticamente nuestra “realidad”. «Nuestro destino nunca es un lugar sino una nueva forma de ver las cosas,» dijo Henry Miller.

…continuará.

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PATRICIA
PATRICIA
5 months ago

ES UNA MARAVILLA ESTA PAGINA, BENDICIONES INFINITAS A PEDRITO MILAGROS Y A SU PAPI… QUE NUESTRO SEÑOR LES CUBRA CON SU PRECIOSA SANGRE Y NUESTRA MADRE SANTISIMA LES CUBRA CON SU MANTO DE AMOR Y PROTECCION… AMEN